
La educación transmite valores. El problema es cuáles y cómo. Lo más obvio es que transmitamos los valores que tenemos y que lo hacemos, no hablando de valores, sino delatando lo que valoramos: al hablar, al callar, al enseñar, en el cómo enseñamos, cómo evaluamos, etc. En cada momento o aspecto del proceso educativo se trasluce el ideal de sociedad, el modelo de convivencia, que abrazamos.
La sociedad, aunque no exclusivamente a través de la educación, pero sí también a través de ella, tiene obligación de transmitir los valores que nos permiten realizarnos y convivir como personas.